jueves, 17 de abril de 2014

A kingdom of isolation: por qué la última película animada de Disney es una belleza


Estas son Elsa y Anna. Son dos hermanas que se quieren mucho y que son felices jugando juntas, hasta que llega el momento en el que Elsa se aleja porque tiene unos poderes helados bastante peculiares que debe mantener ocultos de todo su reino (siempre hay un reino y princesas de buen corazón en una película clásica de la industria cinematográfica del ratón) pero esto la lleva a alejarse también de su hermana con el fin de protegerla. Claramente, Anna no interpreta esto de la misma forma. Ambas crecen y la hermana pequeña se convierte en una chica ingenua, hermosa, con un nivel de energía elevadísimo pero por sobre todas las cosas, es muy adorable. Elsa se convierte en una auténtica reina de hielo.
No vamos a seguir hablando de lo que pasa en el resto de la película porque para eso hay que verla. Debo admitir que tenía ciertas reservas a la hora de mirarla. Por los afiches (que no decían mucho y todo a la vez) y por lo poco que leí de la trama: "¿qué le pasa a este reno? ¿Consumió algún estupefaciente? ¿Y ese muñeco de nieve con bufanda? ¿De qué se trata esta película? ¿Una hermana que va a rescatar a la hermana de que se vuelva "mala", qué clase de porquería es ésta? Devuélvanme a Simba". Y de golpe, aparecen estas dos preciosuras jugando con agua congelada y no pude dejar de mirarla, atravesando una montaña rusa de emociones, sonriendo con Anna, conmoviéndome con el muñeco de nieve que quiere conocer el verano y preocupada por el futuro de Arendelle, el reino congelado.
Frozen es una historia de amor. Pero no es la clásica historia de descubrimiento personal gracias al camino recorrido para caer en los brazos de un no menos clásico príncipe azul (o en algunos casos un sensual y amable mozo de establo, un poco menos realista y más consciente de clase) sino una historia de amor entre hermanas. Acá el afecto parejil (no pajeril) aparece como algo accesorio, aunque fundamental, claro está: ¿Qué bella princesa que se precie no desea encontrar un novio con el que observar el atardecer desde la cima de algún objeto alto (montaña, castillo, torre, Jesús en Río de Janeiro)? Si Anna se enamora pierde importancia frente a lo realmente importante: descubrir quién es y qué quiere en este viaje mágico y misterioso y lograr que Elsa no se pierda a sí misma.
No menos importante: la banda de sonido es perfecta. El que inventó la frase "for the first time in forever" es un genio mayúsculo. 
Yo también tengo una hermana. No tenemos superpoderes ni somos princesas pero espero llevarla algún día a hacer un muñeco de nieve juntas, que se va a llamar Olaf. Obvio.

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